lunes, 7 de marzo de 2016

LA ERUPCIÓN DEL VESUBIO (I)



Uno de los episodios de la Historia de Roma con mayor presencia en el imaginario popular es el de la erupción del Vesubio, que trajo consigo la destrucción de Pompeya y Herculano. Dicha erupción tuvo lugar el 24 de agosto del año 79 d. C. y nuestra principal fuente para el conocimiento de lo ocurrido es el testimonio de primera mano de Plinio el Joven, que le relató lo sucedido al historiador Tácito en una carta (6, 16). En ella cuenta cómo su tío, Plinio el Viejo, intrigado por la columna de humo que ascendía por encima de las montañas cercanas, salió a investigar en una embarcación ligera, dictó sus observaciones, terminó por marchar a la playa al día siguiente con una almohadilla en la cabeza para protegerse de los restos de rocas que caían y acabó muriendo asfixiado por los vapores.
Si queréis saber más detalles, aquí os dejo una versión adaptada de dicha carta, por supuesto, en latín, para que la traduzcáis durante las vacaciones de Semana Santa:

C. Plinius Tacito salutem plurimam dicit:
In urbe Miseno eramus, [ubi avunculus meus classem regebat]. Paucis diebus ante motus terrae crebros in regione Campania, senseramus. Sed ante diem IX Kal. Sep. hora fere septima nubem magnitudine inusitata vidimus; nubes e monte Vesuvio surgebat et simillima forma pino erat. Avunculus meus, vir doctissimus, navem petivit, [quod magnam rem cognoscere atque videre e proximo loco cupiebat]. Avunculus properat illuc [unde alii fugiunt]. Iam cinis, densior calidiorque, navi incidebat; mox cadebant nigri pumices et parvi lapides. Sed avunculus navis gubernatorem incitabat: “Fortes fortuna iuvat”. Interim e monte multis locis latissimae altissimaeque flammae relucebant.
Nos autem prima diei hora Miseno excedere statuimus. Vndique audiebamus feminarum atque infantium questus, virorum clamores; multi liberos, parentes aut coniuges requirebant atque manus ad deos tollebant. Tandem obscuritas disparuit: sol rursus luxit. Misenum revenimus et tristissimam rem accipimus: avunculi mei mortem.




Léxico
accipio, -is, -ere, accepi, acceptum: recibir
ad (prep. + acus.): hacia
alius, -a, -ud (pron. indefinido): otro
altus, -a, -um: alto
ante1 (adv.) // ante2 (prep.+acus.): antes, antes de
audio, -is, -ire, -ivi, -itum: oír
autem: a su vez
avunculus, -i (sust. masc.): tío
C. = Caius, -ii (sust. masc.): Cayo
cado, -is, -ere, cecidi, casum: caer
calidus, -a, -um: ardiente
Campania, -ae (sust. fem.): Campania
cinis, -is (sust. fem.): ceniza
clamor, -oris (sust. masc.): grito
classis, -is (sust. fem.): flota
creber, crebra, crebrum: frecuente, reiterado
cognoscere = infinitivo de cognosco
cognosco, -is, -ere, cognovi, cognitum: conocer
coniunx, -ugis (sust. masc. y fem.): esposo, -a
cupio, -is, -ire, -ivi, itum: desear
densus, -a, -um: denso, espeso
deus, -i (sust. masc.): dios
dico, -is, -ere, dixi, dictum: decir
dies, -ei (sust. masc.): día
dispareo, -es, -ere, -ui: desaparecer
doctus, -a, -um: cultivado, instruido
e (prep. + abl.): de, desde
excedere = infinitivo de pres. de excedo, -is, -ere, excessi, excessum: salir, escapar
femina, -ae (sust. fem.): mujer
fere (adv.): casi
flamma, -ae (sust. fem.): llama
forma, -ae (sust. fem.): figura, forma
fortis, -e: valiente, esforzado
Fortuna, -ae (sust. fem.): Fortuna
fugio, -is, -ere, fugi...: huir
gubernator, -oris (sust. masc.): timonel
hora, -ae (sust. fem.): hora
iam (adv.): ya
illuc (adv.): allí
in (prep.+abl.): en
incido, -is, -ere, incidi: caer
incito, -as, -are, -avi, -atum: exhortar, animar
infans, -ntis (sust. masc.): niño
interim (adv.): entre tanto
iuvo, -as, -are, -avi, -atum: ayudar
kal. = kalendae, -arum (sust. fem.): primer día del mes
lapis, -idis (sust. masc.): piedra
latus, -a, -um: ancho
liberi, -orum (sust. masc.): hijo
locus, -i (sust. masc.): lugar
luceo, -es, -ere, -luxi: lucir, brillar
manus, -us (sust. fem.): mano
meus, -a, -um (pron. posesivo): mío
Misenum, -i (sust. neutr.): Miseno (cabo)
mons, -ntis (sust. masc.): monte
mors, -rtis (sust. fem.): muerte
motus, -us (sust. masc.): movimiento
mox (adv.): luego
multus, -a, -um: mucho
navis, -is (sust. fem.): nave
niger, nigra, nigrum: negro
nos: nom. plural del pron. pers. 1ª p.
nubes, -is (sust. fem.): nube
obscuritas, -atis (sust. fem.): oscuridad
parens, -ntis (sust. masc.): padre
parvus, -a, -um: pequeño
paucus, -a, -um: poco
peto, is, ere, petivi, petitum: buscar
pinus, -i (sust. fem.): pino
Plinius, -ii (sust. masc.): Plinio
plurimus, -a, -um: superlativo de plus
plus, pluris: comparativo de multus
primus, -a, -um (pron. numeral ordinal): primero
propero, -as, -are, -avi, -atum: apresurarse a, correr
proximus, -a, -um: cercano
pumex, -icis (sust. masc.): piedra pómez
questus, -us (sust. masc.): queja, lamento
quod (conj. causal): porque
regio, -onis (sust. fem.): región
rego, -is, -ere, rexi, rectum: dirigir
reluceo, -es, -ere, reluxi...: refulgir, resplandecer
requiro, -is, -ere, requisivi, requisitum: buscar
res, rei (sust. fem.): noticia
revenio, -is, -ire, -veni, ventum: volver
rursus (adv.): de nuevo
salus, salutis (sust. fem.): salud
sentio, -is, -ire, sensi, sensum: sentir
Sep. = september, septembris (sust. masc.): septiembre
septimus, -a, -um (pron. numeral ordinal): séptimo
similis, -e: semejante, parecido
sol, solis (sust. masc.): sol
surgo, -is, -ere, surrexi, surrectum: elevarse
Tacitus, -i (sust. masc.): Tácito
tandem (adv.): finalmente
tollo, -is, -ere, sustuli, sublatum: alzar
ubi (adv. relativo): donde
unde (adv. relativo): de donde
undique (adv.): por todas partes
video, -es, -ere, vidi, visum: ver
vir, viri (sust. masc.): hombre



miércoles, 2 de marzo de 2016

LA REVOLUCIÓN ROMANA (S. I A. C.)



El siglo I a. C. fue un siglo de inestabilidad social y política, marcado, sobre todo, por las guerras civiles. La primera de ellas enfrentó a Mario, jefe del partido popular, y Sila, jefe del partido senatorial, partidario de mantener los privilegios de los aristócratas. Ambos bandos se dedicaron a confiscar bienes y a asesinar a presuntos enemigos.

La muerte de Sila y el fin de su período de terror coincidió con el ascenso de Pompeyo, una de las grandes figuras del siglo I a. C. Siendo cónsul, Pompeyo encabezó una serie de campañas en Oriente que le otorgaron gran gloria: acabó con los piratas del Mediterráneo, sometió Asia Menor y conquistó Siria. De esta manera, Roma se aseguró el control del Mediterráneo oriental.

De manera paralela a las campañas de Pompeyo en Oriente, se forjó otra gran figura: Julio César. Pertenecía a una de las familias más ilustres de Roma, la gens Iulia, que se consideraba descendiente de la diosa Venus. Julio César conquistó las Galias, derrotando en el 52 a. C. al célebre líder Vercingétorix.



De vuelta a Roma, César cruzó el río Rubicón (que separaba la Galia de Italia) sin disolver las legiones y pronunciando, según cuenta la leyenda, la célebre frase alea iacta est (“la suerte está echada”). Pompeyo huyó a Grecia, donde fue derrotado en la batalla de Farsalia. César marchó a continuación a Egipto, donde tomó partido por Cleopatra en la disputa dinástica interna. Obtuvo la victoria definitiva sobre los hijos de Pompeyo en la batalla de Munda (Hispania).

Muerto Pompeyo –decapitado en Egipto- César se alzó como única figura dominante (dictator) e introdujo importantes reformas: calendario juliano, aumento de senadores, concesión de la ciudadanía romana a galos e hispanos, etc. Sin embargo, los partidarios del régimen republicano más tradicional se alarmaron ante la concentración de poder en una sola persona y se conjuraron para asesinarle. El magnicidio se produjo el 15 de marzo (idus de marzo) del 44 a. C., ante la estatua de Pompeyo. Entre los conjurados se hallaba Bruto, su ahijado. Es célebre la frase pronunciada por César cuando, herido de muerte, vio a Bruto entre los asesinos: Tu quoque, fili?


La muerte de César supuso un vacío de poder. Tres fueron los aspirantes a suceder al dictador: Octavio, sucesor previsto por César; Marco Antonio y Lépido, ambos lugartenientes de César. Los tres conformaron el Segundo Triunvirato –magistratura oficial durante cinco años; el Primer Triunvirato había estado formado por Craso, César y Pompeyo, décadas atrás-. La retirada de Lépido trajo consigo una nueva guerra civil, entre Octavio, que contaba con el apoyo del Senado, y Marco Antonio, que contó con el apoyo de Cleopatra. Ambos amantes fueron derrotados por Octavio en la batalla de Accio. Octavio fue designado princeps (literalmente, ‘primer ciudadano’) el 27 a. C. Se iniciaba una tercera etapa en Roma: el Imperio.