viernes, 6 de noviembre de 2015

EL FINAL DE LA MONARQUÍA



Siguió al reinado de Tulo Hostilio el de Anco Marcio y posteriormente el del primero de los Tarquinios, Tarquinio Prisco. Los Tarquinios eran de origen etrusco y se inicia con ellos la campaña de desprestigio del régimen monárquico. En efecto, la mayor parte de historiadores latinos son de época republicana e inicios del Principado (Alto Imperio) y renegaron en retrospectiva de la monarquía. Los Tarquinios aparecen caracterizados en Ab urbe condita de Tito Livio como verdaderos tiranos. Así, apenas se le reconoce a Tarquinio Prisco una gran mejora urbanística como la construcción de la Cloaca Máxima.
Tomó el relevo de Tarquinio Prisco Servio Tulio que, según la leyenda, era hijo de una esclava de palacio y había sido adoptado y criado como príncipe después de que Tanaquil, esposa de Tarquinio, supiera que de bebé le había ardido la cabeza sin consecuencia alguna.
El peor de los monarcas latinos fue, con diferencia, Tarquinio el soberbio, el último de ellos, de hecho. Fue durante su reinado cuando aconteció la violación de Lucrecia, que terminaría desencadenando el final de la monarquía. Cuenta Tito Livio cómo un día se hallaban Sexto Tarquinio, sobrino del rey, y su primo Tarquinio Colatino en una de las múltiples guerras de conquista que por aquella época sostenía Roma y surgió la disputa de cuál de las esposas era más virtuosa. Decidieron ambos sorprender a sus respectivas esposas para ver cómo pasaban el tiempo en ausencia de sus maridos. Encontraron a la esposa de Sexto Tarquinio celebrando un banquete, mientras que Lucrecia, esposa de Tarquinio Colatino, estaba recogida en casa tejiendo en compañía de sus esclavas. Perdió, pues, Sexto Tarquinio la apuesta y, además, desarrolló un fuerte deseo hacia Lucrecia. Al cabo de unos días, se presentó de nuevo ante esta, ya en solitario, y se introdujo en su lecho. Se resistió Lucrecia a sus peticiones pero entonces la amenazó con quitarle la vida e introducir después en su lecho a un esclavo para que se creyera que había muerto en falta y deshonrada. Cedió entonces Lucrecia ante las presiones. Al día siguiente hizo llamar a su marido, que acudió raudo en compañía de su amigo Bruto. La encontraron destrozada, dispuesta a quitarse la vida para que ninguna mujer en adelante viviera en deshonra siguiendo su modelo. Intentaron disuadirla Colatino y Bruto alegando que no había falta donde no había intención. Fue en vano. Lucrecia se quitó la vida.
 Cuando se extendió la noticia entre los romanos, cundió la indignación y decidieron en el Senado poner fin al régimen monárquico y expulsar a Tarquinio el Soberbio de Roma.
Se inició entonces la República romana y desde aquella fecha (509 a. C.) todo fue republicano en Roma, según afirma Indro Montanelli refiriéndose a ese odio visceral que los romanos tenían por la monarquía (753-509 a. C.).

miércoles, 4 de noviembre de 2015

EL VERBO LATINO: ¡A CONJUGAR!



El verbo latino es sensible a las siguientes categorías gramaticales: persona, número, tiempo, modo, voz. Es decir, no podemos nombrar un verbo sin expresar al mismo tiempo nociones como, por ejemplo, las de 3ªp. sing. de presente de indicativo activo.

Para conjugar un verbo latino en su totalidad debemos atender a su ENUNCIADO, que consta de cinco formas:

Tema de Presente (ama-)
Tema de Perfecto (amav-)
Tema de supino
1ª sing. pres. indicativo
2ª sing. pres. indicativo
infinitivo
1ª sing. pret. perf. indicativo
supino
amo
ama-s
ama-re
amav-i
amatum

Las tres primeras nos sirven para extraer el TEMA DE PRESENTE. La cuarta, por su parte, permite extraer el TEMA DE PERFECTO. Recordad que el tema es “lo que queda de la palabra cuando quitamos la desinencia”. 

En la siguiente tabla podéis ver qué tiempos se forman a partir del tema de presente y cuáles a partir del tema de perfecto:

Tema de Presente (ama-)
Tema de Perfecto (amav-)
I
N
D.
Presente
Ama-s
Pretérito Perfecto
Amav-isti
Imperfecto
Ama-ba-s
Pretérito Pluscuamperfecto
Amav-era-s
Futuro
Ama-bi-s
Futuro Perfecto
Amav-eri-s
S
U
B.
Presente
AmE-s < *ama-e-s
Pretérito Perfecto
Amav-eri-s
Imperfecto
Ama-re-s
Pretérito Pluscuamperfecto
Amav-isse-s


El tema de presente nos permite además distinguir entre cinco conjugaciones.

tema de presente -A: amo, amAs, amAre, amavi, amatum

tema de presente -E: habEo, habEs, habEre, habui, habitum

tema de presente -Cons.: reGo, reGis, reGere, rexi, rectum

tema de presente -I: audIo, audIs, audIre, audivi, auditum

mixta (entre la 3ª y la 4ª): capIo, capIs, capEre, cepi, captum

Esta distinción entre cinco conjugaciones no es gratuita. Igual que en castellano los verbos de la primera conjugación forman el imperfecto con el morfema -ba- y los de la segunda y tercera en -ía, en latín el futuro se forma de un modo u otro, según veremos, según la conjugación.

martes, 3 de noviembre de 2015

LA ΠΟΛΙΣ GRIEGA



“El ser humano es un animal político” (ζῷον πολιτικόν). Lo dijo Aristóteles (s. IV a. C.) refiriéndose a que el hombre necesita de la ciudad (πόλις) para satisfacer sus necesidades y para realizarse en su plenitud. “Político”, término tan denostado hoy en día, fue en origen un adjetivo derivado del sustantivo πόλις, la ciudad-estado en la que se desarrolló la civilización griega a lo largo de las edades Arcaica y Clásica. La traducción de “ciudad-estado” nos da ya una pista de la consideración de estas ciudades, que, al contrario de lo que sucede hoy día, no se inscribían en una organización administrativa superior, sino que eran independientes y autónomas.
En efecto, como señalamos al comenzar el curso, Grecia como tal es una creación posterior y en origen la única vinculación entre ciudades era de tipo cultural o espiritual, pues la identidad entre ciudades venía dada por la lengua griega. Solo posteriormente, con ocasión de las guerras Médicas frente a los persas (s. V a. C.) se produjeron coaliciones y la pérdida de autonomía de ciertas πόλεις en favor de dos poderes pujantes: Atenas y Esparta.
El origen de la ciudad-estado se remonta al siglo VIII a. C. y a un proceso denominado sinecismo (συν-οἰκός, “agrupación de casas”), por el que aldeas y agrupaciones menores se fueron agrupando en comunidades mayores a las que llegaron también comerciantes y artesanos.
Las características de las ciudades-estado eran las siguientes:
  • ·         Un territorio reducido cuyos dos puntos de referencia eran el ágora (“plaza pública”) y la acrópolis (“ciudad elevada”). La primera estaba dedicada a la vida administrativa, económica y civil, mientras que la segunda era el centro religioso y defensivo de la ciudad.
  • ·         Independencia económica (autarquía): la πόλις tenía que producir lo necesario para alimentar a la población.
  • ·         Independencia política (autonomía): la πόλις no estaba sometida a ninguna entidad superior, otra ciudad o poder extranjero alguno.
  • ·         Estructura social dual, formada por ciudadanos con derechos cívicos y esclavos sin derechos.
  • ·         Espíritu cívico, respeto por la ley y participación de los ciudadanos en la vida pública.
  • ·         Leyenda fundacional (e. gr.: disputa de Poseidón y Atenea por el patronazgo de Atenas).
  • ·        Culto religioso común.
La Acrópolis de Atenas