miércoles, 28 de octubre de 2015

SINTAXIS DEL ADJETIVO



La sintaxis del adjetivo parece estar dando algunos problemas estos días, así que ahí van algunas nociones de repaso.

1. El adjetivo califica al sustantivo, con el que concuerda en caso, género y número.
El sustantivo, recuerdo, está anclado en su género (o masculino, o femenino, o neutro) y es el adjetivo el que adapta su terminación para concordar con él.
Así, por ejemplo, dado un adjetivo altus-alta-altum y los sustantivos puer, -i (masc.), puella, -ae (fem.), templum, -i (neutr.), tendremos las siguientes combinaciones:
altus puer
alta puella
altum templum

2. El adjetivo funciona, por lo general, de Complemento del Nombre (CN) del sustantivo con el que concuerda en caso, género y número

La única condición para desempeñar esta función es la concordancia, al contrario de lo que ocurre con el sustantivo, pues para que este funcione de CN tiene que estar en caso Genitivo.

3. En las oraciones copulativas, es decir, aquellas que tienen por núcleo el verbo sum, el adjetivo puede funcionar también de Atributo, siempre que vaya en caso Nominativo y que concuerde en caso, género y número con el Sujeto.

Puella bona est
Puer bonus est
nauta strenuus est
(recordad que nauta es masc. y, en consecuencia, el adjetivo que lo acompaña, se declina por la 2ª declinación; sustantivo y adjetivo no tienen por qué coincidir en declinación)

CATEGORÍAS GRAMATICALES Y TIPOS DE PALABRAS




Decíamos al comienzo de curso que las categorías gramaticales son contenidos de expresión obligatoria según clases de palabras. A diferencia de los significados sobre los que informa el diccionario, aquellos que expresa la parte de la palabra que llamamos lexema, las categorías gramaticales, expresadas por los morfemas, son de expresión obligatoria. 
Tomemos, por ejemplo, el sustantivo niñas. Podríamos decir que niñ- significa ‘persona de corta edad’, mientras que -a significa femenino y -s significa plural. Mientras que se pueden encontrar muchísimos sustantivos que no signifiquen ‘persona de corta edad’, todos, sin excepción, expresan obligatoriamente contenidos que englobamos bajo los nombres de género, número  y -en latín y en griego- caso. En la tabla se recogen las categorías gramaticales a las que son sensibles el sustantivo, el adjetivo y el verbo, es decir, aquellos contenidos que expresan obligatoriamente.



Todo análisis morfológico de una palabra ha de incluir los contenidos gramaticales que expresa esa palabra.

Ej: lupus: nominativo, singular, masculino

Ej: laudamus: 1ª persona, plural, presente, indicativo, activo

lunes, 26 de octubre de 2015

LOS INICIOS DE LA MONARQUÍA (II): HORACIOS Y CURIACIOS



El siguiente rey de Roma fue Numa Pompilio, al que las historias nos presentan como un rey filósofo y pacífico, entregado a la reflexión, que dedicó su reinado a la unificación de la religión de los diversos pueblos –los propios romanos, los sabinos y los etruscos- que habían confluido en Roma.
Mucho más inquieto fue su sucesor, Tulo Hostilio, que, ansioso por expandir el territorio de Roma, llevó la guerra contra Alba Longa. Dio la casualidad de que coincidieron en los dos ejércitos enemigos dos pares de trillizos: los Curiacios por el lado albano y los Horacios por el lado Romano. Decidieron ambos ejércitos que la suerte de la guerra se decidiera en un combate entre Horacios y Curiacios. Pronto adquirieron ventaja los Curiacios, que dieron muerte a dos de los Horacios. El tercer Horacio, viéndose en inferioridad contra los tres Curiacios y sabedor de que su única posibilidad era enfrentarse a cada rival por separado, echó a correr para que cada enemigo lo siguiera en la medida de sus posibilidades. Cuando lo alcanzaba el segundo Curiacio ya el Horacio había dado muerte al primero. Y para cuando el tercer Curiacio quiso ponerse a su altura, ya el Horacio había acabado con el segundo. Quedaba pues la suerte de la guerra en manos de un combate singular en el que el Horacio acabó con el último Curiacio.
Sin embargo, uno de los Curiacios muertos estaba prometido a la hermana de los Horacios y cuando esta vio llegar a su hermano con los despojos de su prometido, comenzó a lamentarse. Se encolerizó el Horacio por este lamento a destiempo que venía a estropear su gran momento de gloria y atravesó a su hermana con la espada. Los romanos, horrorizados por el crimen, llevaron a juicio al Horacio, al que sólo salvó de la condena a muerte una intervención in extremis de su padre, que rogó a los jueces que no lo dejaran sin hijos –de cuatro que tenía- en un solo día.